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La tutoría como función docente

La tutoría como función docente*

En el contexto de la reforma curricular del bachillerato, la SEP propuso en 2006 la creación de un Sistema Nacional de Tutorías basado en la incorporación de un nuevo modelo educativo en la formación de los estudiantes a partir de la instrumentación de un enfoque educativo centrado en el aprendizaje y basado en «competencias». En la consecución de tal propósito era menester, según se dijo, una «estrategia de acompañamiento» que “favorezca e incremente el rendimiento académico de los alumnos y coadyuve a su desarrollo integral”.
En esa perspectiva, de acuerdo con los objetivos del Programa Nacional de Educación, los subsistemas del nivel medio superior (NMS) han desplegado acciones tutoriales de diversa índole. En la administración federal aún en curso, por iniciativa de la Subsecretaría de Educación Media Superior, la construcción del Sistema Nacional de Bachillerato ha sido asumida como parte fundamental del proceso de Reforma Integral de la Educación Media Superior. Ahí se plantea la necesidad de atender a jóvenes que muestran problemas severos en su formación, a través de modelos que proponen la inclusión de la tutoría como asignatura, apoyada en otras de asesoría académica y orientación psicopedagógica.
Todo eso es recordado en una investigación coordinada por Alejandra Romo López para la ANUIES*. La especialista y sus colaboradores argumentan, en las páginas del volumen que es fruto de su indagación, que la tutoría es una construcción pedagógica, un dispositivo y un mecanismo urdido con ciertos fines que lo convierten en una estrategia con la que es dable contribuir a agilizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, haciendo más fructífera y llevadera la vida escolar.
Autoridades, padres de familia, docentes, estudiantes y demás actores del proceso de enseñanza-aprendizaje pueden utilizar la tutoría como un detector de alternativas (permítasenos la expresión) para lograr que la escuela cumpla con su misión social: promover aprendizajes significativos en ambientes de participación organizada y lograr «aprender a aprender», entre otros beneficios.
La tutoría es por lo tanto un dispositivo que ayuda a que algo funcione; una herramienta empleada para apoyar, favorecer y acompañar los procesos institucionales centrados en el estudiante; un ámbito escolar al que éste puede acercarse cuando lo necesite; una instancia a su disposición para plantear dudas, expectativas, conflictos, desafíos, propuestas, responsabilidades y compromisos.
Pero el estudiante tendrá que confiar en la tutoría y en su tutor, deberá constatar que en el ámbito de la tutoría puede encontrar soluciones a sus diversas necesidades; que su tutor es un docente responsable y comprometido, con sensibilidad para escucharlo; una persona que no lo estigmatiza ni lo excluye. La tutoría no es un hecho dado de una sola vez, y ya: es un lugar que el alumno y el maestro construyen permanentemente, un lugar donde habrá encuentros y desencuentros, mediados por un diálogo respetuoso entre un joven y un adulto.
Igual de importante que apoyar al alumno, ahora se trata de garantizar una adecuada participación del docente a través de la acción tutorial, reconociendo que este es el momento de trascender la manera tradicional en que se ejerce la docencia en nuestro país, particularmente en la EMS. Ahora los profesores de este nivel difícilmente se involucran y rara vez se comprometen con una atención esmerada del alumnado fuera de este ámbito académico; peor aún, suelen eludir las acciones de orientación educativa y de otros servicios complementarios para la formación del estudiante.
Alejandra Romo traza en este libro una perspectiva para la tutoría que se propone la transformación de la docencia, mediante nuevas formas, estilos y procedimientos que responden a necesidades apremiantes. Una visión compleja y crítica de la tutoría. Una tutoría que tiene que ser asumida como tarea del profesorado en el contexto y como expresión de una docencia que sea rasgo distintivo de una nueva cultura docente.
En suma, la implantación de la tutoría no puede concebirse al margen, de manera aislada o sobrepuesta a la docencia. La docencia tutorial guarda estrecha relación con el trato personalizado del estudiante, con su atención y acompañamiento a lo largo de sus estudios, cultivando y aprovechando la posibilidad de que el estudiante se involucre en la acción educativa y se integre en la institución y en el trabajo escolar, y transite por las etapas de su formación de la mejor manera posible.

*Alejandra Romo López (coordinadora). Sistemas de acompañamiento en el nivel medio superior. Modelo para su construcción, ANUIES, México, 2010, 152 p.


 
 

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